lunes, 26 de noviembre de 2012

The Misery of The Fallen Leaves


He looked hard at Miss Mellicent, under his shaggy old white eyebrows; and I heard him whisper to himself: "Ah, dear me! Another of the fallen leaves!" I knew what he meant. The people who have drawn blanks in the lottery of life -the people who have toiled hard after happiness, and have gathered nothing but disappointment and sorrow; the friendless and the lonely, the wounded and the lost- these are the people who our good Elder Brother calls the fallen leaves. I like the saying myself; it's a tender way of speaking of our poor fellows-creatures who are down in the world.
Wilkie Collins, The Fallen Leaves.

sábado, 24 de noviembre de 2012

De estereotipos y prejuicios

Abundan los estereotipos. Se hacen estereotipos de grupos étnicos, de ciudadanos de otras naciones y religiones, de géneros y preferencias sexuales, de personas nacidas en distintos momentos del año (la astrología de los signos del Sol) y de las profesiones. La interpretación más generosa lo achaca a una suerte de pereza intelectual: en lugar de juzgar a la gente por sus méritos y defectos individuales, nos concentramos en un par de detalles de información sobre ellos y a continuación los colocamos en una serie de casilla previamente establecidas.
Con eso nos ahorramos el esfuerzo de pensar, al precio en muchos cosas de cometer una profunda injusticia. También nos protege del contacto con la enorme variedad de personas, la multiplicidad de las maneras de ser humano. Aun en el caso de que el estereotipo fuera válido como promedio, está destinado a fracasar en muchos casos individuales. La diversidad humana se traduce en curvas en forma de campana. Hay un valor medio de cada cualidad y un pequeño número de personas se alejan de él por ambos extremos.
Carl Sagan, El mundo y sus demonios.

lunes, 19 de noviembre de 2012

Sobre la alteración de los recuerdos

Quizá lo que realmente recordamos es una serie de fragmentos de recuerdos cosidos a una tela de nuestra propia imaginación. Si cosemos con la suficiente inteligencia, conseguimos hacernos una historia memorable fácil de recordar. Los fragmentos por sí mismos, sin el vínculo de la asociación, son más difíciles de salvar. La situación es bastante parecida al método propio de la ciencia, con el que se puede recordar, resumir y explicar muchos datos en el marco de una teoría. Entonces recordamos mucho más fácilmente la teoría y no los datos.
En la ciencia siempre se están volviendo a valorar y confrontar las teorías con nuevos hechos; si la discordancia de los hechos es seria -más allá del margen de error-, quizá debería revisarse la teoría. Pero, en la vida cotidiana, es muy raro que nos enfrentemos a nuevos hechos sobre acontecimientos de hace tiempo. Nuestros recuerdos no se ven casi nunca desafiados. En cambio pueden quedar fijos, por muy defectuosos que sean, o convertirse en una obra en continua revisión artística.
Carl Sagan, El mundo y sus demonios.