sábado, 23 de marzo de 2019

Algunas veces, en las actividades cotidianas, en un instante impreciso, en un momento cualquiera, una imagen, un olor, un sabor o un sonido te empujan hacia un punto específico y concreto del pasado. Te jala de una manera tan imprevista; no hay tiempo de reaccionar. Después, no puedes dejar de pensar en ello, no puedes dejar de sentirte como en aquel instante del pasado; tienes que reconstruirlo.

Los sueños son de gran ayuda para recordarlo todo. Me gusta soñar con M, por ejemplo. Siento que nunca tuve el suficiente tiempo de verla y hablarle, así que los sueños me ofrecen nuevos momentos para recordarla. No importa que no sean reales. No importa porque son solo para mí. Además, creo que tienen el mismo valor que los sueños auténticos, es decir, los reales, porque incluso éstos los confundo; es que eran tan maravillosos. Lo mismo me pasa con los recuerdos muy lejanos, no sé si eran sueños ficticios o atestiguados sucesos. Tal vez son las dos cosas a la vez. Quizá sea mejor que no piense mucho en ello, ¡pero es que es tan inevitable! 

Qué fortuna es tener los sueños. De pronto, en el futuro, cuando todos estos recuerdos se vean lejanos y cuando sueñe fantasías irrealizables, no pueda diferenciar entre los hechos y los sueños. Tal vez sean las dos cosas a la vez.

miércoles, 6 de marzo de 2019

El amor es una quimera de un solo sentido
como una flecha, que sólo tiene una punta, no dos. 
¿Cuando ha visto usted una flecha que vaya y venga?
El amor es para darlo, no para pedirlo. 
No pida amor. Delo, si tiene. Y si no, pues no.

Vallejo.

viernes, 1 de marzo de 2019

Álbum para pegar láminas

¿Y no tendrá sentido,
y nada significan,
los mínimos destellos de las láminas
junto al sabor a luz del chocolate
 cuando solpaba duro el cuarto grado?

¿Por qué jamás olvidas
los tigres y elefantes color fiesta,
los galos, los asirios, las legiones,
los zepelines y los aúreos globos plácidos,
mientras se van en humo noche adentro
trifunos si pobres tuyos, y catástrofes?

Las diminutas dichas que se aferran
con sus mínimas garras a la vida,
¿serán el porque sí de todo?

Eliseo Diego