al que llegamos tarde?
Nacimos con el último crepúsculo,
cuando las sombras de diez siglos
se amontonaban en un inmenso delta
frente a un océano sin nadie…
Y del otro milenio que ya nace,
¿quién va a decirnos cuántas horas
podrán ser nuestras, amor mío?
… El tiempo en torno existe o inexiste,
nunca se sabe nada aquí en la tierra.
Quizá sean ilusorios los años y sus vueltas
y las horas ausentes
y todas las que fueron.
Solo es verdad tu risa.
más hermosa que los siglos que parten
o que llegan;
solo tu voz, tu ojos, tus palabras
y nuestro asombro de ser aquí la vida,
de celebrarla en cada lumbre de su fuego
hasta el mínimo instante.
Eugenio Montejo
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