¿Es posible que a medida que pasan los años crezca la capacidad de atención y que eso haga que personas de edad avanzada se sientan cada vez mejor? Ocurren dos cosas muy importantes en el trancurso de la vida, la primera es que se desarrolla nuestra capacidad de adaptación gracias a la biología, a la evolución biológica que han generado este cerebro tan interesante y otros órganos y que nos permiten enfrentarnos a distintas contingencias. Pero también es cierto que el cerebro se educa a sí mismo y que el peso de la memoria es muy fuerte. De manera que si no nos ha atacado ninguna enfermedad neurodegenerativa, esos sistemas que le dan valor a la información guardada en la memoria permiten que podamos revivir experiencias, asociaciones guardadas en nuestro cerebro y darles coloraciones afectivas que un joven no pueda hacer.
Esto es la vida, lo mejor de la vida. Dice Romo: «A mí, francamente, lo que más me gusta no es hablar ante un auditorio ni tampoco escribir mis artículos. Me gusta cuando puedo detenerme un instante y vivir en el interior de mi cerebro: es como un paseo en el que puedo visitar a los amigos, como caminar por una ciudad que conozco y no conozco, pero en la que siempre, en cada instante, puedo detectar detalles muy particulares que me permiten detenerme, verme a mí mismo, recuperar la vida, recrearla y hacer una serie de asociaciones que cuando "despierto" puedo plasmar en frases que me deleitan. Es más, "despierto" trabajo para que me deleiten. Igual que cuando voy a un restaurante no voy para comer bien». Estas expectativas, desde el punto de vista neurofisiológico, solo puede cumplirlas un cerebro maduro. De ahí a demostrar -como han hecho distinguidos psiquiatras- que la madurez es compatible con niveles de felicidad más elevados que en la juventud no hay más que un paso que la ciencia está a punto de dar. El largo archivo de la memoria del adulto mantiene la mente ocupada con recuerdos sofisticados que por la fuerza son más numerosos.
Eduardo Punset, Por qué somos como somos
miércoles, 4 de septiembre de 2013
Recuerdos y el cerebro maduro
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