sábado, 5 de octubre de 2013

Una cosa bien fácil

Él la miraba con serenidad, hallando consuelo a su dolor y desengaño en una actitud de fría reprobación, inspirada en la moralidad de su Siglo natal.
-Continúa -dijo Harlan.
-Especialmente porque deseaba hacerlo.
-¿Deseabas amarme?
-Sí.
-¿Por qué a mí?
-Porque me gustabas. Porque pensé que eras curioso.
-¿Curioso?
-Bien, raro, si lo prefieres. Siempre procurabas no mirarme, pero acababas mirándome. Tratabas de odiarme, y sin embargo yo podía ver que me deseabas. Sentía un poco de compasión por ti, creo.
-¿Compasión? ¿Por qué?
-Porque te creabas tanto problema con tu deseo, cuando la cosa es tan sencilla. Si te gusta una chica, no tienes más que decírselo. Es fácil ser amable. ¿[Para] qué sufrir?
Harlan asintió. ¡Aquella era la moralidad del Siglo 482! Luego murmuró:
-¡Una cosa tan sencilla!
-Desde luego, es preciso que la chica tenga ganas, y que no tenga otro compromiso. ¿Por qué no? A mí me parece muy sencillo.
Ahora fue Harlan quien bajó los ojos. Desde luego, era una cosa bien fácil.
Isaac Asimov, El Fin de la Eternidad

Historia de amor número cinco

La historia de amor número cinco es la del hombre orgulloso de su soledad que descubre un día, por culpa de algún accidente trágico, que su vida no vale mayor cosa y es bien posible que en treinta años termine orgullosamente solo, enfermo y adolorido tirado en una cama de un hospital público esperando a que una pantalla le confirme que está muerto. Entonces el hombre orgulloso de su soledad se preocupa y piensa cómo resolver su problema de logística mortuoria de una manera digna. Por primera vez en su vida el hombre orgulloso de su soledad mira el mundo como un lugar donde pasan cosas diferentes de su existencia, cosas que no dependen de él ni lo afectan, y este pensamiento lo aturde porque su solipsismo es una coraza que lo protegía muy bien del vértigo de la interacción potencial, de la traición inminente, de la incomodidad de no saber qué decir pero tener que decir algo, ahora, ya, para que entiendan cómo se siente, para que le respeten su lugar y su presencia.  
El hombre orgulloso de su soledad busca compañía de la única manera que puede hacerlo: llena formularios en agencias de amistad y amor, se suscribe a clubes de cualquier cosa, asiste a lecturas públicas en librerías, y redacta un cuidadoso perfil en OK Cupid donde quede bien claro que no fuma ni toma ni está interesado en mujeres con debilidades religiosas ni en personas que no entiendan que hay un cierto orden en el mundo y este orden debe ser preservado a toda costa. Es un perfil bien serio el de este hombre orgulloso de su soledad y no tiene mucho éxito. La calificación de su perfil se estabiliza en una semana en dos sobre diez puntos posibles y ni los clubes ni las agencias le proporcionan nada distinto de ansiedad, de donde el hombre orgulloso de su soledad concluye que tal vez sea muy tarde para él, realmente tarde, y esa visión de su muerte acompañado de un respirador cansado es ya un evento inevitable al que deberá acostumbrarse desde ahora para no deprimirse de más cuando esté a punto de morir. 

Por eso es que el hombre orgulloso de su soledad empieza, como último recurso, a frecuentar hospitales luego de salir del trabajo y hablar con enfermos terminales. Así es como el hombre orgulloso de su soledad conoce a Victoria, que tiene veintiocho años y un cáncer que primero la dejó sin novio y luego sin ovarios y ahora amenaza con llevarse las pocas entrañas que le quedan. Victoria es delgada y dulce y le gusta hablar con él. Dice que aprecia su compañía. Al hombre (ya no tan) orgulloso de su soledad también le gusta acompañar a Victoria junto a su cama y traerle libros para leer. Victoria lee muy rápido y por las tardes, cuando él la visita, le comenta lo que opina de este libro o este otro y luego se ríen imaginando finales trágicos donde todos, buenos y malos, reciben su merecido de la manera como ocurre en la vida, o eso dice ella. Pasan los meses y el hombre (ya no realmente) orgulloso de su soledad no visita hospitales sino que visita a Victoria y habla con ella y se ríe si hay que reírse pero también llora por y con ella cuando hay que llorar y le agarra la mano fuerte cuando le ponen la intravenosa porque Victoria nunca se ha acostumbrado a eso ni tampoco a las preguntas corteses de las enfermeras ni a la sensación de que su cuerpo se la está comiendo viva. Victoria, lo dice todo el tiempo, quiere vivir, y el hombre (ya no realmente) orgulloso de su soledad quiere que viva porque ahora la necesita junto a él, la ama, así que juntos independientemente rezan todas las noches antes de dormir por el mismo milagro y por las tardes, cuando se ven, se dicen todas las cosas que van a hacer y todos los lugares donde van a ir cuando ella pueda dejar el hospital, lo que tiene que pasar muy pronto porque Dios es misericordioso y bueno y tiene que valorar la fuerza de su amor. 

Pero un día el hombre (para nada) orgulloso de su soledad recibe una llamada, pide la tarde libre, corre al hospital en un taxi, sube las escaleras a lo que le dan las piernas, llega a la cama de Victoria, la encuentra más débil que nunca y Victoria le dice que lo ama, que lo ama de verdad, pero la vida le está empezando a doler y tal vez ya sea hora de resignarse. Y este hombre que nunca creyó en nada, que nunca necesitó a nadie, que siempre se sintió ajeno al otro, no puede aceptar que Victoria le diga eso, se siente traicionado, pero entonces mira a Victoria a la cara, la mira a los ojos, y siente el dolor, lo siente ahí adentro de él, y le dice que aquí está él, junto a ella, que no se va a ir, que ella lo tiene, y luego la ve irse y la abraza mientras se va, la acompaña con cada respiración y le dice que ella es lo mejor que le ha pasado en la vida, que la va a extrañar, que no la va a olvidar, y Victoria, entredormida por la morfina, sonríe, le aprieta el brazo con la mano, lo acerca a ella y le dice cosas que desde aquí no alcanzamos a entender (o no debemos) pero que parecen importantes porque el hombre que ya nunca más estará solo llora y se ríe al tiempo y le dice que se volverán a encontrar porque esto no puede terminar así. Así termina.
 Javier Moreno, Inframundo

jueves, 26 de septiembre de 2013

El amor corresponde al mismo esfuerzo de ausencia de duda que se nos exige en las religiones; creer y creer sin limitaciones. Y no se refleja solo en el amor de pareja; el amor de familia, de amistad y cualquier otro «necesita» de ella. Se nos exige, casi como requisito obligatorio, no dudar: «no dudes que te amo», «no dudes de mí»; todo con el fin de tranquilizarnos, de apaciguar nuestra inseguridad, nuestros miedos. Hasta ahí puede sonar bien, ¿no? Lamentablemente esa «ausencia de duda» nos lleva a confiar en promesas absurdas. Esas que tanto gustan a los enamorados y tanto daño causan en la boca de los irresponsables; irresponsables que gustan de prometer vidas eternas, cosas imposibles, y un millón de tonterías escondidas en bonitos juegos de palabras.
Prometer hechos que, por la propia naturaleza de la vida y del azar, son improbables, son mentiras, y aquellos que hacen uso de esas artimañas con el fin de hacer sentir bien a los demás, son tartufos.
Y lo que es peor, ¡aquellas mentiras se disfrutan! Nos encanta escuchar el dulce sonido de las falsas promesas.
En el instante en que se comienza a dudar, se duda de nuestro «compromiso», de nuestro «amor», y más ridículo aún, se nos trata de «falta de fe». ¿Desde cuándo la confianza se ha llevado a esos niveles tan insensatos?
Las relaciones y vínculos no deben ser fríos y carentes de compromiso o credibilidad, no, éstas, al tener en cuenta la naturaleza propia del azar de la vida y nuestra facultad de cambiar de opinión en un futuro, resultan así mucho menos dolorosas.

miércoles, 25 de septiembre de 2013

Le ciel




Tu dulce canción me destrozó
El viento se llevo tus lágrimas blancas y puras, marcando el tiempo...

Esos ojos libres de malicia me observan,
reflejando la tierra que se extiende al infinito.

Con un pequeño dedo recorres los trazos de las lágrimas en mi olvidada mejilla.

Tu delicada y transparente voz no me dejará marchar jamás
Aunque sabes que no puedo quedarme aquí...

Las lágrimas derramadas son nuestras palabras de despedida
Sin decir nada pusiste tu mano en mi pecho e intentaste sonreír

Beso tu mejilla... Jamás te olvidaré.
Abrázame con fuerza hasta el momento en que regrese al cielo
Tu delicada y transparente voz no me dejará marchar jamás
Aunque sabes que no puedo quedarme aquí...

No quiero desaparecer...

Pure Narcotic

Me tienes esperando
Me tienes solo en una habitación llena de amigos
Me tienes odiando
Me tienes escuchando «The Bends»

Ninguna cantidad de días sin sentido puede hacer que esto se vaya

Me tienes arrodillado
Me tienes indiferente y transtornado
Me tienes en tu bolsillo
Me tienes distante y alejado

Ningún narcótico puede hacer que esto se vaya

Lamento que, lamento que no soy como tú
Me preocupa que, no actúo de la manera que te gustaría

Me encuentras esperando
Me encuentas desangrado pero inspirado
Me encontraste
Me encuentras alucinando fuego

Ningún narcótico puede hacer que esto se vaya

Lamento que, lamento que no soy como tú
Me preocupa que, no actúo de la manera que te gustaría

¿Hemos estado aquí antes?
Corriendo de cabeza hacia el suelo
Déjame soñando en la vía del ferrocarril
Envuélveme y envíame de vuelta

Lamento que, lamento que no soy como tú
Me preocupa que, no actúo de la manera que te gustaría

jueves, 12 de septiembre de 2013

Me


I thought I was smart, I thought I was right
I thought it better not to fight
I thought there was a virtue in always being cool


So it came time to fight, I thought I'll just step aside
And that the time would prove you wrong
And that you would be the fool

I don't know where the sunbeams end
And that the starlights begin, It's all a mystery

Oh, to fight is to defend
If it's not now then tell me when would be the time
That you would stand up and be a man

For to lose I could accept
But to surrender I just wept
And regretted this moment, oh that I, I was the fool...

I don't know where the sunbeams end
And that the starlights begin, It's all a mystery

And I don't know how a man decides
What's right for his own life, It's all a mystery

'Cause I'm a man, not a boy
And there are things you can't avoid
You have to face them when you're not prepared to face them

If I could, I would
But you're with him, It'd do no good
I should've fought him but instead I let him, I let him take you

I don't know where the sunbeams end
And that the starlights begin, It's all a mystery

And I don't know how a man decides
What's right for his own life, It's all a mystery

(...)

Mistery...

viernes, 6 de septiembre de 2013

Depósito de recuerdos

Hemos alcanzado la capacidad de activar y desactivar genes, lo que puede equivaler a activar o inhibir ciertas conductas. Este hecho ha permitido diseccionar la recuperación de recuerdos y almacenarlos en la memoria. ¿Los recuerdos están en lugares distintos de nuestro cerebro? Según Kandel, no están en regiones distintas pero sí solapadas, puesto que corresponden a distintos procesos. De lo que no hay duda es de que para recuperar cualquiera de ellos hay que acudir exactamente al lugar donde está. «Pero cada evocación se produce en un contexto distinto. Por eso a la recuperación de un recuerdo se le añaden componentes adicionales al procesarlo de la memoria. Cuando evocas un recuerdo, lo haces junto con otros estímulos, por lo que modificas ligeramente el recuerdo cada vez que lo recuperas».

Eduardo Punset, Por qué somos como somos

jueves, 5 de septiembre de 2013

Ecuaciones

Ocho nunca se ecuaciona junto con Diez. A veces parece que evitara hacerlo. Solo ella sabe realmente por qué. Aquella vez lo intentó evitar.
Ocho, Diez y Once fueron al centro algebráico. La sección matricial, a la que se dirigían, tenía dos puestos en cada ecuación y el lugar de cada uno se determinaba de forma casi aleatoria. Casi por casualidad asignaron a Ocho y Diez en la misma ecuación. Nada parecía alterar la normalidad; risas en la fila de redondeo y las posiciones de siempre: ella en primer lugar por ser un número menor. Después del proceso de redondeo, Diez no pensaba en su lugar en la ecuación, pero en el momento clave, encontró que Ocho había redondeado sus dos últimas cifras decimales, de 8.15 a 8.2, lo que los hacía incompatibles a los dos en la ecuación, según decía el teorema de máxima verosimilitud. Ecuacionarse no era nada comprometedor, era solo pasar un momentito juntos en el espacio-tiempo. Diez no supo cómo interpretarlo. ¿Lo hizo ella sin pensar, de forma aleatoria? ¿Debería evitar ecuasionarse junto a ella? No supo cómo interpretarlo y tampoco tenía tiempo, así que redondeo sus cifras decimales para que fueran compatibles y así poder estar en la ecuación junto a ella. Ella y Once se quedaron en silencio; con inquietud. Diez solo dijo: «Da igual el lugar que le toque a uno en la matriz. Aquí o allá, acá o allí...». Once intentó amenizar la atmósfera: «Está bien. Déjenme solo», dijo con tono irónico, pues al quedar Ocho y Diez en la misma ecuación de la matriz, Once quedaba sin compañía. Todos ríeron. Pero Diez no podía dejar de pensar en ése incidente tan fácilmente. No podía porque siempre quería ecuacionarse a su lado.

miércoles, 4 de septiembre de 2013

Recuerdos y el cerebro maduro

¿Es posible que a medida que pasan los años crezca la capacidad de atención y que eso haga que personas de edad avanzada se sientan cada vez mejor? Ocurren dos cosas muy importantes en el trancurso de la vida, la primera es que se desarrolla nuestra capacidad de adaptación gracias a la biología, a la evolución biológica que han generado este cerebro tan interesante y otros órganos y que nos permiten enfrentarnos a distintas contingencias. Pero también es cierto que el cerebro se educa a sí mismo y que el peso de la memoria es muy fuerte. De manera que si no nos ha atacado ninguna enfermedad neurodegenerativa, esos sistemas que le dan valor a la información guardada en la memoria permiten que podamos revivir experiencias, asociaciones guardadas en nuestro cerebro y darles coloraciones afectivas que un joven no pueda hacer.

Esto es la vida, lo mejor de la vida. Dice Romo: «A mí, francamente, lo que más me gusta no es hablar ante un auditorio ni tampoco escribir mis artículos. Me gusta cuando puedo detenerme un instante y vivir en el interior de mi cerebro: es como un paseo en el que puedo visitar a los amigos, como caminar por una ciudad que conozco y no conozco, pero en la que siempre, en cada instante, puedo detectar detalles muy particulares que me permiten detenerme, verme a mí mismo, recuperar la vida, recrearla y hacer una serie de asociaciones que cuando "despierto" puedo plasmar en frases que me deleitan. Es más, "despierto" trabajo para que me deleiten. Igual que cuando voy a un restaurante no voy para comer bien». Estas expectativas, desde el punto de vista neurofisiológico, solo puede cumplirlas un cerebro maduro. De ahí a demostrar -como han hecho distinguidos psiquiatras- que la madurez es compatible con niveles de felicidad más elevados que en la juventud no hay más que un paso que la ciencia está a punto de dar. El largo archivo de la memoria del adulto mantiene la mente ocupada con recuerdos sofisticados que por la fuerza son más numerosos.

Eduardo Punset, Por qué somos como somos

martes, 3 de septiembre de 2013

Paid in Full


I was nowhere near ready when all it ended
So I hoped we could find a new day; cannot live without you


You gave me the chance, time and again, in vain…
Now my feelings for you, every tear, every smile: paid in full.
Break the chain, but no longer can I take the pain

It's hard for me to love myself right now,
I've waited, hated, blamed it all on you

Needed to be strong, yet I was always too weak
So I can only blame myself for this state we are in

I will take what you have for me now, if it's not too late
Did you change? I did too.

Love can grow from the last grain

It's hard for me to love myself right now,
I've waited, hated, blamed it all on...
You.
I need you, less and less.
Every day feeds this moral decay
Yet I have grown to love you even more

I fall back, and I turn another cheek.
You mouth the words you're not ready to speak
You're scared of me now; no I never had a clue
That I'd become so much stronger than you.

I will take what you have  for me now, if it's not too late
If you like, I will leave; I will not miss the last train again

It's hard for me to love myself right now,
I've waited, hated, blamed it all on you

It's hard for me to love your face right now
I'm waiting, hating, needing being…
Me.
I need you, less and less...
Every day leads us farther away
From that moment

It's hard for me to hate myself right now
Finally I understand me
One day we may have a new me and you

But first I need to learn to love me too.

viernes, 30 de agosto de 2013

Yasashiku Shinaide


¿Qué quieres de mí?
¿Es a mí? ¿O un amor más refinado?
En lo más alto, descansan los pájaros, preocupados aun así.
Aunque no me veas, al menos ellos saben que estoy ahí.

¿Y qué si soy como un niño cuyo baúl de los juguetes...
Se ha roto y su llave perdido?
¿Debo suspirar? ¿Debo llorar?
¿Qué sentido tiene?

¿Qué es lo que quieres de mí?
¿Es a mí? ¿O un amor más refinado?
No puedo soportar tus amables palabras;
No con este cansado corazón
Aquellas cuentos de antaño... Nunca se harán realidad.
Cuentos a los que puedo guardar con cariño.
Aún así, nada bueno vendrá.

miércoles, 7 de agosto de 2013

Hana wa saku - Flowers will bloom


Pronto brisas de primavera fluirán
Sobre la pura y blanca nieve
Oh, cómo extraño mi ciudad

Tuve un sueño que desear
Tuve un sueño de ser alguien nuevo
Oh, cómo extraño a esa persona que amaba

He oído la canción de alguien
Le da a alguien el corazón
Veo la sonrisa de alguien
En el otro lado de la pena
  
Las flores florecerán... lo harán, lo harán
Para ustedes quienes todavía están por nacer
Las flores florecerán... lo harán, lo harán 
Oh, ¿qué dejé en este mundo?

Pronto la mañana se romperá
Al otro lado de la noche
Oh, cómo extraño aquellos días

Nos duele y nos lastimamos
Sin corresponder, lloramos
Pero ahora más que nunca extraño mi amor

Puedo ver los deseos de alguien
Estan vinculados a las personas
Puedo ver el futuro de alguien
En el otro lado de la pena

Las flores florecerán... lo harán, lo harán
Para ustedes quienes todavía están por nacer
Las flores florecerán... lo harán, lo harán 
Oh, ¿qué dejé en este mundo?

Las flores florecerán... lo harán, lo harán
Para ustedes quienes todavía están por nacer
Las flores florecerán... lo harán, lo harán 
Oh, ¿qué dejé en este mundo?

Las flores florecerán... lo harán, lo harán
Para ustedes quienes todavía están por nacer
Las flores florecerán... lo harán, lo harán 
Para ti, quien algún día conocerá el amor

jueves, 4 de julio de 2013

El gran enigma

¡Dios mío! ¡Qué cosas tan extrañas pasan hoy! Y ayer todo pasaba como de costumbre. Me pregunto si habré cambiado durante la noche. Veamos: ¿era yo misma al levantarme esta mañana? Me parece que puedo recordar que me sentía un poco distinta. Pero, si no soy la misma, la siguiente pregunta es ¿quién demonios soy? ¡Ah, este es el gran enigma!
Lewis Carroll , Alicia en el País de las Maravillas

viernes, 7 de junio de 2013

Los que están salvando el mundo

Un hombre que cultiva un jardín, como quería Voltaire.
El que agradece que en la tierra haya música.
El que descubre con placer una etimología.
Dos empleados que en un café del Sur juegan un silencioso ajedrez.
El ceramista que premedita un color y una forma.
Un tipógrafo que compone bien esta página, que tal vez no le agrada
Una mujer y un hombre que leen los tercetos finales de cierto canto.
El que acaricia a un animal dormido.
El que justifica o quiere justificar un mal que le han hecho.
El que agradece que en la tierra haya Stevenson.
El que prefiere que los otros tengan razón.
Esas personas, que se ignoran, están salvando el mundo.

 Jorge Luis Borges

sábado, 18 de mayo de 2013

Entendimiento

Ayer vi tu cuerpo deslizarse por las falsas cataratas
Ensangrentado entre engaños y sofismas
Te limpiaste como si nada ocurriese
Y luz de la luna entre las aguas,
no hacía más que reflejar incoherencias

Mi nariz no podía funcionar correctamente
Un sutil aroma a esquizofrenia
O el incienso de la conveniencia
Entre tus labios...

Apiladas cada una de las palabras «irrepetibles» del pasado
Se acomodaban y volvían a pronunciarse en espiral
Según el momento oportuno
Un respiro ruidoso
"¿No es así como pierden sentido las palabras?"
Ahora lo entiendo todo.

jueves, 9 de mayo de 2013

La duda como pecado

El cristianismo ha hecho todo lo posible por crear un círculo infranqueable en torno a él: declara que la duda, por sí sola, constituye ya un pecado. El individuo debe arrojarse sin pensarlo en la fe, olvidándose de la razón, en virtud de un milagro, y nadar desde entonces en ese elemento más claro y menos equivoco que ningún otro; lanzar una simple mirada a la tierra firme, pensar que quizá la existencia sea algo más que nadar, el menor movimiento de nuestra anfibia naturaleza, son suficientes para hacernos caer en el pecado. Es de advertir que, según esta forma de pensar, tratar de probar la fe y reflexionar sobre los orígenes de ésta son actos pecaminosos. Lo que se exige es estar ciego y ebrio, elevar un cántico eterno por encima de las olas en las que se ha ahogado la razón.

Friedrich Nietzsche, Aurora

domingo, 10 de marzo de 2013

2 - 5

2
Me gustaría entender mejor muchas cosas, pero no sé por donde empezar. Sería bueno ser distinto. Conservar algunas cosas pero cambiar muchas otras. Me pregunto cuántos pensarán lo mismo. Supongo que hay muchas personas que quisieran ser otras personas. Nadie específico, solo otros. Ojalá que hubiera una manera sencilla (y en lo posible indolora) de escapar. Es aburrido ser esto tanto tiempo. Siempre dicen que uno cambia y se adapta y se transforma pero en últimas hay un desgaste de la percepción de lo que uno es. No creo que desgaste sea la palabra correcta para describir lo que siento pero es la primera que se me ocurrió. Tal vez con el tiempo es más difícil aceptarse porque todas las cosas malas y recurrentes se sienten cada vez peores, más tristes, más irreparables. Entonces uno empieza a dudar de todo y a preguntarse para dónde va. Por qué deja que el tiempo lo arrastre así. Por qué piensa tantas cosas y hace tan pocas.
5
No sé qué esperaba de mí. Una de las cosas de la identidad es que, si no se piensa demasiado al respecto, es posible vivir toda la vida convencido de que uno es el mismo que antes y lo que cambia (¡y cómo cambia!) es el mundo. Sin querer, sin notarlo, para mi bien, voy renunciando a todo lo que fui, a lo que quise y no tengo, a lo que esperaba de mí y no alcancé. Apenas quedan rastros en mi conciencia de lo que esperaba de la vida hace quince años. Y no es que no me reconozca o no me recuerde, es que lo que soy se adapta a lo que tengo. Este mecanismo me permite vivir sin sentirme constantemente derrotado.
 Javier Moreno,  Inframundo

martes, 26 de febrero de 2013



(...)

So long honey, babe
Where I'm bound, I can't tell
Goodbye's too good a word, babe
So I'll just say fare thee well
I ain't saying you treated me unkind
You could've done better, but I don't mind
You just kinda wasted my precious time
But don't think twice, it's all right

domingo, 24 de febrero de 2013

Dreaming Light



Suddenly
Life has new meaning
Suddenly
Feeling is being

And you... shine inside and love
Stills my mind like the sunrise
Dreaming light of the sunrise

Suddenly
I don't have to be afraid
Suddenly
It all falls into place

And you... shine inside and love
Stills my mind like the sunrise
Dreaming light of the sunrise
Dreaming light and...

You, shine inside and love
Stills my mind like sunrise
Dreaming light of the sunrise

I feel you but I don't really know you
I dreamed of you for the moment I saw you
And I've seen sunrise in your eyes
The sky, the sea, the light...

So live your dream beneath the northern horizon
Be at peace set your heart in flight again
The light is truth...
The light is you